jueves, 22 de mayo de 2014

Desdibujarse

¿Por qué las emociones han de ser así, tan gigantes, tan abruptas?
No sé manejarlas, no sé nada de ellas, vienen, me abusan y se van... constantemente.


Meses han pasado sin que haya podido escribir hilada frase alguna. Tengo aún atragantadas despedidas, más un torbellino me tiene a punto de vomitar. Jamás pensé que tan intenso se volvería todo, que marcharse traía consigo un rotundo ser otro, un constante golpe en la cabeza, dormir sin saber quién despertar. Destruyo mi historia, cada uno de los refugios que durante tantos años conservé se están yendo a la mierda en un cerrar y abrir de ojos. Asesino a la musa, la victimaria, mi condescendencia, a la puberta estupidez. Una espina me queda clavada a los pasos, pero no soy yo quien la arrastra.

Siento un impulso nuevo, que no reconozco, una energía me agolpa desde adentro: a veces tan fuerte que corro encerrándome en el baño, mirando el espejo, cerciorándome que sigo ahí; y no sé si aquello que mis ojos muestran sea realidad u onírico. Me estoy desvaneciendo. Me vuelvo otro. Otro.


No hay comentarios :