sábado, 15 de noviembre de 2014

Carta Pública: Mi experiencia con la Violencia.

Acá estoy. De nuevo. Escribiendo para vomitar, para aclarar todas las palabras que revientan mi mente. Volviendo a exponer las entrañas como único medio que manejo para pública y prudente transparencia.
Para no olvidar jamás, ni esto, ni aquello, ni lo otro.
Las prisiones son más grandes cuando son creadas por unx mismx.

Mi nombre es Damian, tengo veinticinco años y soy una persona Transfeminista y Trans, no me considero hombre, no me considero mujer. He venido cultivando mi mente y mi entendimiento del mundo en contra de la violencia de género, de la 'lesbohomobipanfobia', en contra de la violencia institucional y cualquier violencia que me parezca que dificulte el camino a un mundo mejor, luchando a diario por ser consecuente, a mis creencias y aprendizajes, ser honesto e intentar ser justo, sabiendo que la justicia es un fino hilo entre abismos y más caminos; sin embargo luchar por todo eso es fácil cuando no has cometido mayor crimen, cuando no has ensuciado tus actos con nada que parezca de real peso contra tus propios valores, cuando sientes que no te pueden reprochar mucho más que a otrx cualquiera que vive en este mundo.

Ni siquiera sé por dónde empezar. El año pasado quise arreglar las cosas. Quise creer que eso que llaman amor es un poco como lo pintan tantas bocas, que mi amor por ella era más fuerte que toda la basura que construimos a nuestra corta edad los años anteriores. Que su incansable búsqueda hacia mí, que todas esas palabras hermosas que me decía, era porque seguramente su amor era enorme y real, y que no podía ser tan ciegx de no darle una oportunidad a querernos de nuevo. Se suponía éramos 'mas grandes', un poco 'más madurxs'. Creí que podía manejar las cosas, que haber aprendido rodeado de personas LGBT, transfeministas, me daba la suficiente altura de mira para poder ser justo y sensato. Nada más falso.

El año pasado por asares de la vida nos vimos envueltos en hablar sobre formar familia, ver si aquello podía ser permitido también para nuestrxs cuerpxs: pero no resultó. El vacío de esos meses, la culpa, la soledad e incomprensión de nuestros círculos (lxs Trans no podemos pensar en familia era el mensaje) y la desorientación nos llevó a manejar peor las cosas entre nosotrxs. Las discusiones empeoraron, por pequeñas cosas. Ella usaba como arma contra mí la infidelidad que había ejercido años atrás, entre mis dieciocho y veinte años, como lesbiana en esa época. Yo entre culpas y remordimientos quise demostrar que esta vez sí podía demostrarle que no era una descripción mía sino sólo una decisión de aquella difícil época que viví -de confusiones, baja autoestima, soledad y desapego a mi mismx-. Yo le reprochaba su falta de tacto, sus pocas demostraciones de cariño, su incapacidad para conversar y llegar a acuerdos, su mala actitud hacia mí. Era un círculo que, a pesar de mis creencias y anhelos, siguió repitiéndose hasta el final. Era una relación enfermiza, todos lo sabíamos, ella, yo, nuestras familias, nuestrxs amigxs, todxs. Sin embargo, entre nosotrxs nos convencíamos le unx a le otrx de que las cosas podían cambiar, que dependía de nosotrxs y de cuánto quisiéramos arreglar las cosas. La última vez que recuerdo, del año pasado, que dijimos basta fue un día que, debido a su actitud agresiva conmigo, de responderme de malas maneras, de burlarse de lo que decía, de no oír, de no querer dialogar nada de lo que intentaba conversar con ella, un día le dije que se acababa y que no daba más, decidí terminar e irme; cuando volví de la ducha para vestirme -y marchar- ella se había tomado pastillas para dormir, situación que me transportó años atrás cuando vivimos en Ovalle algunos meses y, bajo la misma situación de yo marcharme cansadx de que no resultara, ella intentó suicidarse con pastillas para dormir (cosa que, debo recalcar, tiempo antes de aquello -el 2008 o 09', tal vez- un cumpleaños borracha volví de noche a mi casa -nosotrxs nos habíamos separado ya- muy deprimida, pues mi juventud fue una larga y amarga depresión, decidí tomarme una sarta de pastillas mezcladas con vodka puro, cosa que -no pensé- en ese estado vomitaría toda la noche frustrando mi deseo. Antes de vomitar, claro, la llamé por teléfono para despedirme, paradojicamente ella estaba en lo mismo, o eso me diría días después. Cuento esto para contextualizar lo más transparente posible toda una historia que soy incapaz de contar entera puesto que fueron muchos años, pero dejar en claro que en ningún caso quedo exentx de irracionalidad, ni depresiones, ni bajas de autoestima, ni rechazo a mí mismx, sino muy por el contrario, incluso hoy analizo que, sin haber estado dándome cuenta arrastro aún los males del bajo amor propio, ¡incluso pensando lo contrario!); al ver repetirse la escena le pregunté gritando que cuántas pastillas se había tomado, y sólo me decía “qué?”, “ah?”, “me siento rara”, mientras hacía cierto ademán por levantarse de la cama lánguidamente, sin poder con sus brazos su propio peso para poder incorporarse. A gritos le seguí preguntando (no sé cómo ni el padre, ni la madre acudieron a la escena, ni se enteraron, siendo una casa muy pequeña) ¡cuántas pastillas tomaste! ¡respóndeme! Hasta que, puso cara de enojo y me dijo basta, sólo tomé dos pastillas, sólo tengo sueño, quiero dormir. Dicho ésto tomé mis cosas y salí, sin embargo estaba la puerta con la traba mal puesta, haciéndome devolver a buscar alguna herramienta del papá para poder abrirla, ya que sólo con mis manos no podía. En eso ella aparece aún con la actitud de letargo, y me observa luchar con la puerta, me ayuda a abrirla, se pone a llorar y me abraza pidiéndome disculpas, que nunca más sería pesada conmigo, que no quería hacer eso, que se tomó las pastillas porque quería dormir solamente; le recibo el abrazo y me marcho de todos modos diciéndole que por favor se vaya a acostar ya que tenía esas pastillas en el cuerpo. Después de eso hablamos por facebook, a la noche, o al otro día tal vez, no lo recuerdo, pero sí que me dijo que no recordaba absolutamente nada de todo lo que pasó, incluso la discusión. Ahí le recordé todo, que ya no éramos pareja, y que si las ganas daban, el cuerpo y la vida, podíamos llevar a cabo una amistad. Aún así nos seguimos viendo, aún así seguimos llevando una especie de relación sin nombre y no pactada, de compañía, besos y relaciones sexuales de vez en cuando, hasta el día en que viajara de vuelta al Norte.

En ese mismo período de tiempo, después del fallido intento de familia, relación y comunicación, abandoné la Escuela de Teatro, mi cabeza y mi cuerpo no pudieron con las exigencias necesarias para continuar, abandoné y me sentí perdido; fue por un mensaje público de facebook, alrededor de junio o julio, que mi amigo Steff me postea que me vaya para Argentina, donde él vive, que podía darme una habitación temporal; a lo que, asumiendo era una broma, le respondí que sería genial, que si eso fuera verdad no lo dudaría y me iría a estudiar Artes allá. Dicho ésto me escribe por interno y conversamos la posibilidad de llevar a cabo la sugerencia, mi sorpresa era infinita, sus palabras eran una luz que no había brillado hacía muchos años para mí, imaginaba comenzar otra vida, otro lugar, comenzar al fin mi sueño de recorrer otros caminos de LatinoAmérica. Como insistimos con la conversa, anulando toda posibilidad de broma, decidí moverme para tener todos los papeles necesarios para llevar a cabo el viaje, conversando previamente con mis padres los cuales apoyaron dicha idea -cuánto me alegro aún de aquello-. Recuerdo que aún no terminaba con ella cuando me lo dijo Steff, le pregunté qué pensaba al respecto, que si se podía yo sí o sí me iría, recuerdo que se enojó, y recuerdo muy bien que le insistí que lo pensara, que irse del lado de sus padres le haría bien para crecer, que conocer otro país, otra experiencia y al fin poder comenzar y terminar una carrera a sus 27 años le vendría muy bien para poder independizarse, para poder hacer su vida y ser feliz, que tal vez vivir la vida era lo que le faltaba para salir de sus depresiones. Yo estaba entre la carrera Audiovisual o Artes Plásticas mención dibujo, le dije que podía al fin estudiar Gastronomía, y dijo que no, que estudiaría Artes Plásticas porque quería ser ilustradora de cuentos infantiles, y al final entramos a la misma carrera. Steff había aceptado recibirnos a ambos. Sin embargo, luego del incidente de las pastillas para dormir, del caótico intento de volver a ser pareja, conversé con ella de que no podíamos irnos juntxs donde Steff, que entre los dos no iba a resultar nada bueno ni sano para lxs dxs, incluso recuerdo que en aquel momento ella hablaba de buscar psicólogo, de buscar ayuda con sus depresiones, que así iba a mejorar todo. Pero al final nunca fue y a pesar de mi insistencia no podía obligarla.
Una de las amigas de Steff, Romi (quien me ayudó a orientarme en los papeles migratorios y de la Facultad), necesitaba gente de confianza para cuidar a los perritos y la casa Mai, su pareja, y de ella mientras salían de vacaciones, así que hablé con Romi para proponerle que durante Enero podía cuidar su casa mi ex pareja que viajaba conmigo, y así ella tenía un mes para buscar dónde alquilar alguna habitación de estudiantes, así ambas que eran de confianza se ayudaban. Así fue. Pero ella no se movió del todo para conseguir una habitación, sólo vio una en vivo que no le gustó el trato de la chica por no recuerdo qué cosa, quedándose al final alquilando una habitación de la casa de Romi y Mai.

Aclaración: Su nombre es Yuvi, tiene 28 años, no sé por qué absurdo motivo he estado evitando nombrarla, asumo que estoy muy dolido y enojado aún, pero de suma importancia me es nombrar las cosas como son, y prosigo la historia narrando con nombre, sólo un pronombre me parece una falta de respeto de mi parte.

Durante los siguientes meses Yuvi pasó la mayor parte de tiempo en casa de Steff, quedándose en mi habitación, hasta llegar el punto de tener que echarla, preguntándole que cuándo pensaba irse, que necesitaba también pasar tiempo solx. Se marchaba enojada la mayor parte del tiempo, pero luego volvía a quedarse otras dos semanas, volviendo a preguntarle lo mismo, habiendo también días en que yo la invitaba a quedarse pero diciéndole que no por días, sino por el día en que la invitaba, pero poco a poco al preguntar de nuevo hasta cuándo pensaba quedarse sólo decía “mañana”, sin irse. Esto antes y después del desenlace que narraré a continuación.

Durante el mes de enero, creo, antes de que llegaran Romi y Mai, creo que fue, tuvimos un día hermoso, como esos días de cuando todo era transparente entre nosotrxs y sólo cabía querernos. Ese día me volví a sentir llenx de ella y dichosx, pensé que al fin todo se había arreglado, que este día marcaba un hito a una nueva era (sí, así, con ese ímpetu de exageración, fue tan lindo el día que realmente creí en la magia); sin embargo, a la atardecer, luego de hacer el amor de una manera tan tierna y linda, me dice que debe decirme algo, que para continuar desde ya haciendo las cosas bien tenía que decirme toda la verdad. Ahí mi cara ya era un cuadro de Picasso. Me contó que el año pasado, mientras nosotrxs seguíamos viéndonos y manteniendo relaciones, ella había tenido sexo con un tipo con el que salió antes de que nosotrxs volviéramos, y que odia por psicópata, del cual habla muy mal (y al cual yo odiaba, cabo recalcar, no por lo que tuvieron sino por las cosas que me contó ella de él, las faltas de respeto que le hizo a ella y a su familia, infamias que decía no poder perdonar. Cosas que ahora, honestamente no sé qué tan así fueron). Me sentí mareado, y ofendido, ni si quiera recuerdo mucho qué ocurrió, sólo me recuerdo caminando solo de vuelta a casa. Recuerdo que le pedí a Yuvi que se detuviera, que si lo que buscó en su momento era al final vengarse de las infidelidades que tuve a los diecinueve estaba bien, pero que no quería seguir enterándome de más mentiras, y mas cosas, que por favor dejara de buscarme, de insistir, que no quería ser pareja de ella, que no quería volver a intentar nada, que de una vez parara todo. Durante una semana no supe de ella, y lo pasé mal. Hasta que volvió a insistir hablar, que no podía dejar que ese día que había sido tan lindo terminara para siempre, yo estaba dolido, asustado, y quería que todo fuera una broma, que despertaría al otro día y todo sería como soñaba, me sentía en deuda con ella, que al fin ella podía estar a mano con lo “del engaño” de años atrás, que así podíamos estar iguales y anular lo sucedido. Unx es muy imbécil de vez en cuando. Le dije que no volveríamos a ser pareja, pero sí podíamos esforzarnos en ganar la confianza el unx del otrx, pero quedaban prohibidas las mentiras, que ante todo comenzaríamos a dialogar, que necesariamente había que trabajar la comunicación y el respeto, que sólo así, con el tiempo, se vería si podíamos algún día llegar a ser pareja nuevamente o sólo buenxs amigxs. Ese día ella aceptó, y volvimos por un tiempo a conversar más tranquilos de la vida, de la Facultad, etc.

En Bellas Artes teníamos todas las materias juntxs, porque ella no hizo sus trámites a tiempo entonces no figuraba en ninguna lista, pudiendo elegir la que ella quisiera, recuerdo que le dije que fuera a dibujo conmigo, y el resto de materias se metió ella a las que estaba yo, preguntando en algunas ¿te molesta?, y yo respondiendo “no”, a pesar de sentirme extraño por eso, sin saber si era molestia o sólo 'un sentir raro', y sabiendo también que si le decía aquello que sentía era una inminente discusión.
Durante Febrero y el curso de ingreso ella hizo un par de amigxs, amigxs a los cuales evitó posteriormente ver en vivo, prefiriendo sólo hablar por facebook con ellxs o sólo uno, del cual me decía que no quería ver porque se mareaba de escucharlo; sin embargo, prefería cualquier círculo en el que me moviera (esto de siempre, jamás conocí un amigo de ella, sin embargo ella sí a todos mis círculos), diciéndome un día que así no tenía que ella hacer esfuerzo en mantener nada, y que además sabía que si eran mis amigxs eran de confianza, así le daba menos miedo, que no confiaba en la gente; dijo esto debido a una discusión que tuve con ella sobre que era necesario crear redes y tener amigxs, que ella tenía el deber con ella misma de juntarse con su propio círculo, además de mí, además de la casa, hacer amigxs con temas en común, ideas, lo que fuera, que eso era una parte fundamental de sanarse y crecer.

Los meses siguientes se resumen en eso: Facultad, Yuvi quedándose en mi habitación incluso más de lo acordado, discutiendo por eso, discutiendo porque iba a quedarse a casa pero me trataba mal, tenía cara de enojada todo el día y respondía de malas maneras, que se enojaba por todo, que no quería salir a pasear, etc, y ella diciendo que no se daba cuenta, que qué quería, que no podía andar feliz todo el día, y así 'dimes que te diretes'.
A mediados de año decidí dejar la Facultad de Bellas Artes, y buscar nuevo camino por otro lado, pues no me había gustado el sistema, ni podía soportar los mini círculos que se formaban dentro, ni mi ansiedad, ni mucho menos pude soportar pensar en cinco años haciendo cosas que no pensé serían de ese modo tan esquemático. Abandoné, y cuando le dije lo mismo estuvo de acuerdo, que no le gustaba, y abandonó también.

Después de ello teníamos más tiempo libre, yo comencé a ahondar en lo de los tatuajes y hacer mis estudios personales al respecto. Nos seguíamos viendo del mismo modo, quedándose en casa y discutiendo de vez en cuando, pero fue leve en aquel tiempo. Comenzó a sentirse disgustada y triste en donde estaba viviendo, insistiéndome en ello, me preocupé y como pasaba el mayor tiempo en casa de Steff, decidí preguntarle a Steff si me permitía un tiempo con ella en casa (cosa que me advirtió que tuviera cuidado, que Yuvi le parecía simpática pero que a él le preocupaba todo lo que le había contado antes. Ya que cuando no fuimos ambos a vivir a su casa le conté los motivos que tuve para vivir separadxs, los mismos que están escritos arriba). Y así fue cómo terminamos viviendo juntos, de nuevo. Sin embargo ahí acabó la buena onda, los enojos de su parte comenzaron a empeorar, su actitud desganada, su apatía, pasaba enojada la mayor parte del tiempo, diciendo que se ponía de mal humor porque estaba sucio, porque olía a cigarro, porque sólo ella limpiaba, porque habían papeles higiénicos míos por mi rinitis en el escritorio, y yo me enojaba con ella porque no respetaba el orden que había dado al espacio, dejando calzones colgando en la pared del baño, toallitas protectoras en el lavamanos, ropa remojando olvidada en el lavamanos, poco a poco también fui dejando de sentirme parte del lugar (la habitación), y ella poco a poco fue ganando espacio, dejé de discutir por su desorden y me sumé al mismo, dejé de tener las ganas que tenía de mantener todo impecablemente limpio (testigos hay de aquella loca obsesión que tuve), y dejé de hacer cualquier tipo de comida y sólo a veces ayudaba con ello, pues la mayor parte del tiempo tenía un reproche para decirme sobre cómo era la correcta forma de cocinar -a mí me gusta mi comida, es comible, en serio, y sabrosa-. Luego ya no tenía ningún lugar donde esconderme, sus cosas estaban en el otro cuarto y la mayor parte del tiempo estaba donde estuviera yo, si iba a la cama ella estaba ahí, si iba a la otra habitación, allá. Para lograr un equilibrio armamos una pieza en común, y la otra la dejé para el Atelier D'mon, el único espacio donde iba a poder esconderme (y lo hice cuando lo necesitaba), dibujar, escribir, o masturbarme si quería; sin embargo sólo a veces tocaba la puerta, haciéndome sentir que tampoco ahí tenía mi propio espacio. A pesar de ello aguanté, intentando dialogar todo aquello que me molestaba, enunciando pausada y tranquilamente lo que consideraba estaba mal, bajo la incomunicación, al ver que me ignoraba, comenzaba a cambiar mi tono de voz, comenzaba a exaltarme, volviendo a buscar otras palabras para repetir lo mismo, de modo tal que pudiera entenderme, sin embargo -y como ella misma me decía después-, si no quería conversar, no me escuchaba, y era un monólogo al aire. Busqué todas las instancias que pude, le conversé como amigo, como hermano, como familiar, y aún así no saqué nada. Le conversé riendo, bromeado, le conversé llorando, le conversé gritando, le conversé enojado, le conversé a oscuras, le conversé de día, tarde y noche, y a todo parecía no escucharme, asentía, decía comprender, juraba poner de su parte, y al instante siguiente estaba exactamente igual, tratándome como si fuera una basura, mirándome por debajo del hombro (es un poco más alta que yo, y en esos momentos era como si a propósito se estirara, y me miraba hacia abajo levantando su cabeza, dejando las pupilas mitad abajo). Las veces que parecía volver en razón lloraba, y me pedía escuetas disculpas -porque no pedía perdón, ni disculpas, decía que era demasiado orgullosa para eso- diciendo que no sabía por qué era así, que me amaba, que sabía que yo hacía las cosas para cuidarla, que no quería hacerme daño, y entonces sus palabras me hacían querer ayudarla con más fuerza, con más ganas, pensando que al fin iba a llegar el día en que ella iba a poder ser diferente, que iba a poder salvarse del orgullo, la soberbia, ser feliz, qué se yo, poder vernos a la cara y sabernos transparentes. Pero ahí me estaba equivocando yo, leyendo erróneamente esperanzas utópicas en vez de la realidad, lo único que se leía de todo era que yo debía salir de eso, que no era ni soy quién para salvar a nadie de sí mismx, no sé si haya sido por oscuro orgullo u obstinación ciega, si me creí algún tipo de ignorante salvador, pero realmente creí que si la quería tenía que ayudarla, tenía que esforzarme para que ella saliera de ese agujero en el que ha pasado demasiados años de su vida. Sin embargo en ese agotador camino me olvidé completamente de mí, de mis sentimientos, de mis dolores, de todo lo que esto me estaba afectando. Me estaba volviendo loco de los nervios, pasaba la mitad de mis días durmiendo, y el resto con un dolor en el pecho que no se iba, como un huracán en la garganta que no sabía por qué estaba allí, estaba cansado y ojeroso, sin ganas de salir, de ver a nadie, me sentí débil y me enfermé muy seguido (incluso ahora mismo lo estoy), no tenía ganas de dibujar, mucho menos de escribir, ya no tomé más fotografías y dejé todo por lo que había venido de lado, sólo por pensar que era mi deber ayudarla, por ser la única mano que tenía ahora, y haber sido el culpable de proponerle una nueva vida para ella fuera de Chile.

Como inminentemente se venían los arreglos en casa de Steff y la mudanza de todxs, acordamos con Yuvi buscar un departamento entre lxs dxs e irnos a vivir juntxs, pagarlo a medias y así continuar con nuestros estudios del próximo año, ella se había decidido por Gastronomía y yo decidí retomar Teatro y entrar a una Escuela de Dibujo. Pero las discusiones volvieron a tomar fuerza, de tal modo que el día en que tocaba ir a ver el departamento ella no me hablaba, fui solo y comencé a moverme por mí, ella había hablado con Fran y Ray de dejar sus cosas en su casa antes de volver a Chile, y que a la vuelta las sacaría para llevárselas a la habitación que alquilaría en Buenos Aires, ya que su Escuela queda allí. De modo que estaba todo dicho, cada quien se iba por su lado.
Pero nuevamente insistió en que podían funcionar las cosas, que ella podía poner de su parte, que en este tiempo había crecido y que podía sobrellevar las cosas, que cambiaría su actitud y asumía que todo este tiempo había sido así sólo porque estaba estresada, estresada por los padres que le exigían demasiado, estresada por las cucarachas, estresada porque no quería estar así a la deriva, que tenía mucho miedo de irse sola a Buenos Aires, que podía viajar de La Plata a Buenos Aires total sólo eran tres días a la semana las clases. Dijo que no quería dejar sus cosas en casa de los chicxs porque no confiaba, porque pensaba que lo hacían por interés, y que prefería, si no me molestaba, dejarlas en mi departamento. Me negué tanto como pude, pero al final, al ver que había realmente dejado de discutir, que ya no estaba siendo dañina sino como debía ser conmigo, me replanteé todo, juntxs arreglamos el departamento, pintamos la habitación y adornamos como pudimos, como había gastado todo mi dinero para lograr alquilar el departamento ella se estaba haciendo cargo de alimentarnos, compró pinturas y cosas para el departamento, viendo toda la dedicación que estaba poniendo, viendo que el departamento es chiquito pero no tan chiquito como para no compartirle con ella mis logros, decidí hacer tregua una vez más, y abrirle las puertas para que viviera conmigo. Pensé que era prudente hacer reglas básicas de convivencias, que me parecía loco tener que decirlas, pero necesario sabiendo todas las cosas que ya habían pasado. Las reglas eran sencillas: los problemas quedan fuera del departamento, dentro sólo buena onda y cuidar el espacio y a nosotrxs mismxs; respeto mutuo; adiós mala actitud y andar enojadx todo el día porque no habían motivos, a pesar de todo somos jóvenes afortunadxs; dividiríamos los quehaceres equitativamente cambiando día por medio, un día unx el baño, le otrx cocinaba, y así; prohibido decirle al otrx cómo hacer el almuerzo, aceptar y agradecer la comida que le otrx con esfuerzo hacía; y los computadores fuera de la habitación, si quería uno amanecerse lo hacía fuera de la habitación para dejar dormir al otrx. Eran cosas, a mi juicio, básicas. Ella estuvo de acuerdo e hicimos aquel trato. También, conversamos que, a pesar de vivir juntxs, quedaba claro que no éramos pareja, sino sólo personas que se amaban mutuamente y que respetarían las vivencias del otrx, que debíamos con nosotrxs mismxs sanarnos antes de pensar si podíamos o no formar algo monógamo y serio, cada quien era libre de involucrarse físicamente con quien quisiera, siempre y cuando nos cuidáramos para así cuidarnos entre nosotrxs. Ella también estuvo de acuerdo, es más, que le gustaba la idea.

El 5 de noviembre hicimos la mudanza. La mayor parte del tiempo estábamos bien, parecía todo marchar al fin de buen modo, a excepción de que ella continuaba la mayor parte del día como molesta, seria y lejana, pero decidí pasar por alto aquello sin decir más nada, pues entendía que faltaba poco para viajar a Chile y estaba preocupada por sus padres; aún así buscaba formas de hacerla reír, o sacarle sonrisas (como bailes, incoherencias, hablar inventando voces, abrazarla, y darle ánimos).
El pasado martes 11 de noviembre decidimos hacer un día de “pecado”, como le decíamos en broma, y salirnos completamente aquel día del proceso al veganismo; fuimos a comer helado, y a la tarde comimos pizza. Esa noche ella se enfermó del estómago, puesto que la leche le hace mal, lo sabía de antes en todo caso, y estuvo tomando pastillas para el dolor de estómago todo el día siguiente. Ese día debíamos ir a averiguar los precios del pasaje en bus a Chile y ella debía llamar a sus padres, yo me había amanecido dibujando y escribiendo para volver a poner en orden mis horarios de sueño; en la mañana le llevé un té para la cama, para que se sintiera mejor y pudiéramos salir a hacer lo que debíamos. Luego de pasear por La Plata, hablar ella con sus padres, e ir a un cybercafé para estar en internet, volvimos a casa. Le dije que cocinaría arroz blanco porque aún le dolía el estómago, le dije que le echaría un ajito y orégano, porque sabía que el orégano es bueno para el dolor de estómago, y el ajo siempre es bueno. Cuando inicié a sofreír con poco aceite el ajo, decidí echarle un poquito de comino para el sabor, sin embargo había olvidado poner a hervir el agua, así que dejé a un lado la olla mientras ponía a hervir agua, como se demora aproveché de ir al baño. Apenas vuelvo a la cocina ella estaba de pie frente a mí enojada y me pregunta “le echaste comino al arroz?”, sí, le dije, a lo que de inmediato me responde “¡yo no voy a comer eso!”, de inmediato me molesté y le pregunté “por qué? Es porque le eché un poco de comino?!”, “no, yo no voy a comer eso no más”, dijo y me molesté más. Recuerdo que tomé la olla para lavar los ajos y sacarle el comino, y ella comenzó a decir “pero para qué haces eso, ya lo hiciste ya, déjalo así, si de todas formas no voy a comerlo”, aquello me enojó aún más y le dije que era una desagradecida, “¡y tampoco hago niuna weá!” dije yéndome a la habitación enojado, tendiéndome en la cama; acto seguido ella se acostó a mi lado quedándose dormida. Como el hambre fue mayor me levanté y terminé de cocinar el arroz de la discordia pero, como no iba a comerlo de todas formas, le eché morrón y un poco de más aceite. Almorcé solo esa tarde (era tarde), luego de ello, me fui a acostar. Al día siguiente me desperté aún molesto, me puse de pie temprano y comencé a lavar mi ropa a mano. Cuando ella despertó, fue al baño y con toalla fue donde estaba lavando y me preguntó si seguía enojado, sí, le dije. Por qué, me preguntó y respondí que era obvio por qué estaba enojado. Me dijo:

-Y qué sacas enojándote?
-Eso me vas a decir solamente? No te parece sensato que me enoje por lo de ayer?
-No quería comer no más
-No es por si querías o no comer que me enojé, sino el modo en que me dijiste lo del comino, una hora antes te estabas fumando un cigarrillo y después me tratabas mal porque le eché un poco de comino al arroz que estaba preparando para ti sin ninguna mala intención?
-Pero no viste que no terminé de fumármelo y lo tiré al piso porque me dolió el estómago?!
-Y? No justifica tu trato hacia mí, Yuvissa, estoy cansado de tu actitud de mierda hacia mí, siento que no es justo, que no me lo merezco.
-Me asusté no más po', me dijiste que sólo le echarías ajo y orégano, cuando vi el camino me dio rabia porque el comino irrita el estómago.
-Y yo no sabía eso! Pudiste haberme dicho de buena manera y volvía a hacerlo sin comino!
-Me asusté no más po'!
-Entiende que eso no justifica, estás acostumbrada a tratarme mal, no te importa cómo dices las cosas, no es justo que me caliente la cabeza buscando formas de decirte las cosas y a ti nunca te importe si me haces mal o no!
-Pero qué he hecho?
-Yuvi, ya te respondí eso, y es lo mismo de siempre, tu actitud es el problema, siempre enojada, siempre molesta, siempre tratando mal, te importa una mierda si hieres o no al otro!
-Ah y cuando tú me contestas mal?!
-Yuvissa, basta, nunca es porque sí, todas las veces que te he contestado mal es porque antes me has tratado como la mierda! Entiende que si me respetaras un poquito no habrían discusiones!
-Pero qué he hecho?! Qué quieres?!
-Yuvissa, lo único que te estoy pidiendo es una norma básica de convivencia, más en un espacio tan chiquito como este! Y es respeto!
-Pero qué quieres po'! Qué ande como tonta con una sonrisa todo el día?! Porque si es eso no puedo! Tengo cosas en qué pensar, tengo mis problemas también, no puedo andar riéndome como tonta todo el día!
-No te estoy diciendo eso, Yuvi, no te pido una sonrisa de loca todo el día, sólo no estar amargada, no contestarme mal! Yo también tengo cosas en qué pensar, también tengo mis problemas, pero no me desquito contigo, entiende que yo no soy tu pushing', si quieres descargarte anda y cómprate uno y te desquitas con eso, pero conmigo no! No me lo merezco! Lo que más rabia me da es que te desquites conmigo como si fuera tu enemigo! Acaso no ves cuánto me he esforzado para que estés bien? Pasé por en cima de mí, te he abierto las puertas de todas las cosas que he tenido, y aún así me tratas como la mierda, no te parece injusto?! Incluso aún cuando habíamos quedado en alquilar juntos y tuve que moverme solo y pagar todo solo, acepté después que viviéramos juntos y que ayudaras con las próximas cuotas!
-¡Ah, pero te dije que si querías te pagaba la mitad!
-¿¡Cómo te iba a decir que sí, ya págame cuatro mil quinientos pesos, cómo se te ocurre que te iba a decir eso!? Tus viejos no están para eso, y ya fue, entiende que...
-Pero lo estás sacando en cara!
-No te lo estoy sacando en cara, Yuvissa, quiero que entiendas de una maldita vez, que veas lo que uno hace por ti y que tú no ves, y que lo único que te he pedido a cambio es que me respetes! Que dejes de andar con esa actitud de mierda hacia mí!
-Ya pero qué te he hecho, ah?! Qué te hice?
-No... ya, basta, basta, ya te lo dije, si no te das cuenta ya es tu problema.
-Pero qué te hice po', no me doy cuenta!
-No wn, basta, anda a bañarte y lo piensas.
-No po', dime qué te hice! Mira que me he esforzado en comprar pan, de tener lentejas porque dijiste que tenías ganas de comer lentejas, de que no falte nada!
-Y quién está hablando de eso?! Yuvi, eso lo veo, y está bien, yo también lo he hecho cada vez que he podido, entiende que el problema no es eso, Yuvi, te lo he dicho millones de veces, podrías no aportar con ni un grano de arroz, pero si tu actitud fuera diferente, si me respetaras, nos llevaríamos bien igual, no es ese el problema, sino tu actitud sin respeto!
-Ah pero es como si tú quisieras cambiarme entera!
-Qué?! Tanto te cuesta, Yuvissa, respetarme??? Tanto te cuesta algo tan básico como respetarme? No te parece que me merezco eso al menos??
-Pero qué te hice!
-No, ya, suficiente, basta, ya te lo dije, no te voy a estar repitiendo lo mismo! Mira, anda a bañarte y lo piensas, es tu proceso ese, no el mío, yo ya te he dicho absolutamente todo muchas veces, no es primera vez que hablamos esto, así que por favor, ve a bañarte! -dije y volví a mirar la ropa que seguía lavando-.
-Pero qué te he hecho po'!
-Yuvisa, ya! Anda a ducharte, esta conversación se acabó, no quiero seguir hablando!
-Pero qué te hice po!!!
-Yuvi, por favor anda a bañarte, esta conversación acabó acá!!!

Ahí yo ya estaba realmente enojadx. Ella dio media vuelta y mientras caminaba dándome la espalda hacia la habitación dijo “bueno, tú sabes cuál es la solución”, a lo que enfurecí.

-Qué?!!
-(silencio)
-Qué Yuvissa?! Qué dijiste?!
-(Silencio)
-Yuvissa wn, no empecemos, qué weá dijiste?! -dije mientras ella se volvía a poner frente a mí-
-Que tú sabes cuál es la solución.
-Solución de qué?! De qué mierda me estás hablando!
-Ah no sé po', piénsalo, ese es tu problema, no el mío.
-Solución de qué, Yuvissa!
-Piénsalo po', tú me dijiste lo mismo.
-No te atrevas ni a comparar, Yuvissa, yo te dije absolutamente todo, que tú no quieras entender lo que te digo es una cosa, pero salirme con esta mierda es otra!! Por qué chucha te cuesta tanto respetarme wn!!!

Y ahí fue cuando se puso a reír, literal, no una sonrisa, sino risa, burlándose. Me quedé mirándola y apretando los dientes, la cabeza, todo, me sentí nublado. A lo que ella volvió a repetir.

-Tú sabes cuál es la solución.
-Wn solución a qué chucha wn!!! Di las weás' como son!!!
-Tú sabí no más po'-. Creo que fue lo último que dijo entrando al baño, y al verla que me dejaba así de pie hablando solo, habiéndose reído, burlándose de todas las palabras, los hechos, las cosas, las millones de conversaciones pasadas, mi tiempo, mi esfuerzo, me entró una ira que jamás había sentido y un odio infinito hacia ella, no sé cómo de un paso estaba detrás de ella con mi mano empuñada dándole un golpe con la parte contraria del pulgar en el omóplato -lugar que alcancé a racionalizar no duele tanto como la cabeza o la columna-, y una vez dado el golpe sabía que todo se había ido a la mierda, no podía detener mi rabia, la empujé hacia la pared gritando ¿¡es esto lo que buscabas!? ¡¿Es esto lo que querías?!! ¡¡¿¿AH??!!, y le tiré el pelo para que me mirara a la cara, y grité ¡¡¡mira en el monstruo en que me estoy convirtiendo!!! ¡¡¡¿Esto querías?!!! ¡¡¡¿Tan difícil era, por la chucha, respetarme wn?!!!, dije mientras golpeaba tres veces la pared con mi mano derecha empuñada, como quien golpea un gran portón para ser atendido. Luego de eso salí temblando del baño, miré mis manos apoyadas en el lavaplatos que temblaban, entré a la habitación, me saqué el pijama poniéndome ropa y salí a la calle. No recuerdo cómo llegué a Plaza Rocha, pero entré al Locutorio.

Estaba devastado, sentía que luego de eso todas mis palabras, todas mis luchas, todo lo que había soñado se iba a la mierda, que esto me transformaba inmediatamente en uno de los machotes golpea mujeres que odio, me había transformado en lo que más odiaba, venían frases a mí de machete al machote, y me imaginaba viviendo mi vida para siempre destinado a este karma. A mi llamado respondió Steff, y nos juntamos a conversar, él recibió mi silencioso llanto atragantado y mi desesperación. Supo orientarme mejor, y hacerme entender puntos de vista que no veía, así mismo también reforzaron aquello y ayudaron a ver otros más Billy, Cris y AniLú. Sin ustedes seguramente me habría vuelto loco con todo esto, soy muy afortunado de que estuvieran ese día para darme sus palabras, su visión, su cariño.

Y acá van las conclusiones que he sacado al respecto: al contrario de como me dijeron algunas personas, yo no lo veía venir, realmente pensé, sentí y puse de mi parte para que las cosas fueran diferentes, pero claro, cuando tenemos muy de cerca las cosas no vemos, cuando estamos muy metidos en un agujero no sabemos qué tan profundo estamos; jamás pensé que llegaría a ese extremo, pero soy una persona que tiene límites también, no supe ver a tiempo, ni se dio la conversación como para poder huir de la situación a tiempo; sobretodo ella continuó hasta llevar todo al extremo, ella me conoce demasiado, y sabe que si sobrepaso mi límite me dan crisis de ira donde hasta ese día sólo me había golpeado a mí mismx, o caído al suelo convulsionando de impotencia y frustración, ella lo sabía y también cientos de veces lo había conversado con ella, pidiéndole por favor que me ayudara a no llevar demasiado lejos las cosas, porque cuando sobrepaso mi límite no sé cómo sobrellevarlo, volcando toda la ira hacia mí mismx y que no quería volver a sentir eso, ni golpearme, ni dañarme; creía que con las conversaciones podían haber cambios, creía que dialogando podíamos algún día llegar a un acuerdo real y mantenerlo, creía que como ella decía quererme también iba a cuidarme de no llegar a esas instancias, creía que se podía, pero me equivoqué.
La violencia no es sólo física, también es psicológica, pero la psicológica es más difícil de detectar, y aún más difícil de denunciar, o pedir ayuda ¡porque muchas veces ni unx mismx lo ve! Pues unx no cree que es capaz de recibir violencia de quienes dicen amarle, por ende busca insensatas formas de justificar lo que duele.
Jamás quise creerles a las personas que me dijeron que ella me estaba dañando a propósito, pero ahora recuerdo con mucho dolor las veces en que ella confesó que le gustaba hacerme enojar, como le gustaba hacer enojar a su madre puesto que así se sentía más querida. Mi reacción fue el resultado de la ceguera, de venir aguantando años de violencia, justificándola siempre, siendo conmigo mismx violentx por culpas falsas que ella se encargaba consciente o no de mantener en mí.

No soy un machote, no doy ni para machotito, no soy machista, ni soy hombre. Si no fuera Trans y estuviese aún en cuerpo leído socialmente como mujer y hubiese reaccionado así ante un hombre, ¿me hubiese sentido tan culpable? ¿Habría un amigo quitando su saludo de mí, o haberme tratado de “golpeador”? ¿O habría comprendido que aquel límite también era defenderme? No justifico la violencia, claro que no, pero no soy más que otro humano con sentimientos, emociones e instintos como muchxs, racionalizo la mayoría de los instintos como la mayor parte de la gente, pero así también tengo impulsos irracionales en situaciones límites como muchxs también.
¿Y si siendo tal como soy hubiese golpeado a un hombre? Seguramente no sería tema, ni hubiese sentido tal grado de culpa. ¿Qué quiere decir también esto? ¿Por qué ella se vuelve la víctima de “mis maltratos” sólo por el hecho de seguir definiéndose mujer? ¿Y si hubiese sido ella la que hubiese explotado y haberme golpeado? ¿Hasta qué punto se sigue poniendo la imagen de “la mujer” como indefensa, como alguien que debe ser rescatada? Yuvi no es indefensa, y si hubiera querido me hubiese golpeado de vuelta, no soy ni tengo cómo ejercer poder sobre ella, ni peso ni tamaño tampoco, y en cuanto a fuerza tampoco; Yuvi no es indefensa que deba ser rescatada, ¿rescatada de qué? ¿de mí? ¿o de ella misma? Como yo debo ser rescatadx de mí mismx, pero por mí mismx también. No soy un sexista al que se le pueda apuntar como golpeador, sí quizá se me pueda apuntar como imbésil, ciegx, como incrédulx y confiadx.

Ser una persona inmadura me jugó en contra, pero era un aprendizaje que no tenía, que no podía entender de quienes me decían cosas, preferí creer en Yuvi y sus palabras, pero mi irresponsabilidad con eso me llevó a dañarme a mí mismx. Y comprendo que esto, si es que lo estaba realmente buscando, era “la mejor jugada” para destruirme, porque era algo sagrado para mí, no ir jamás a los golpes, con ningún cuerpo, a menos que tenga que defenderme, y habiendo ocurrido, claramente iba a sentir que ya no podía jamás volver al Artivismo, ni sentirme ser humano, y con eso terminar de destruir lo último de autoestima que podría quedarme.
Me arrepiento mucho de haber permitido que todo llegara tan lejos, me arrepiento mucho de haber perdido tanto tiempo en algo que sólo llevó todo a la mierda.

Hago esto público como demanda a la transparencia, es todo tal cual como recuerdo.
Pido disculpas públicas a Yuvissa por haber reaccionado de ese modo y haberte pegado, independiente a todo lo que venía sucediendo jamás planeé ni jamás quise dañarte de ningún modo.
Asumo mis actos de irresponsabilidad abierto a este nuevo y fuerte aprendizaje; pero no quiero amedrentarme por esto, ni quiero dejar de luchar en lo que creo, ni que me llamen hipócrita, mucho menos golpeador; y lo más importante, jamás volveré, luego de esto, a dar por hecho nada, el análisis se debe aumentar y obtener diferentes puntos de vista antes de tener una opinión o emitir juicio; como también saber decir Adiós a la primera obvia señal de venidero caos.


Atte.
Damian San Martín



2 comentarios :

Valeria dijo...

En el reconocimiento el error esta el aprendizaje... Fuerza hijX mio... te espero en Iquique, en stgo o en donde la vida nos logre reencontrar... besos, sigues siendo mi idolo

Unknown dijo...

:(