Acá
estoy. De nuevo. Escribiendo para vomitar, para aclarar todas las
palabras que revientan mi mente. Volviendo
a exponer las entrañas como único medio que manejo para pública y
prudente transparencia.
Para no olvidar jamás, ni esto, ni aquello, ni lo otro.
Para no olvidar jamás, ni esto, ni aquello, ni lo otro.
Las
prisiones son más grandes cuando son creadas por unx mismx.
Mi
nombre es Damian, tengo veinticinco años y soy una persona
Transfeminista y Trans, no me considero hombre, no me considero
mujer. He venido cultivando mi mente y mi entendimiento del mundo en
contra de la violencia de género, de la 'lesbohomobipanfobia', en
contra de la violencia institucional y cualquier violencia que me
parezca que dificulte el camino a un mundo mejor, luchando a diario
por ser consecuente, a mis creencias y aprendizajes, ser honesto e
intentar ser justo, sabiendo que la justicia es un fino hilo entre
abismos y más caminos; sin embargo luchar por todo eso es fácil
cuando no has cometido mayor crimen, cuando no has ensuciado tus
actos con nada que parezca de real peso contra tus propios valores,
cuando sientes que no te pueden reprochar mucho más que a otrx
cualquiera que vive en este mundo.
Ni
siquiera sé por dónde empezar. El año pasado quise arreglar las
cosas. Quise creer que eso que llaman amor es un poco como lo pintan
tantas bocas, que mi amor por ella era más fuerte que toda la basura
que construimos a nuestra corta edad los años anteriores. Que su
incansable búsqueda hacia mí, que todas esas palabras hermosas que
me decía, era porque seguramente su amor era enorme y real, y que no
podía ser tan ciegx de no darle una oportunidad a querernos de
nuevo. Se suponía éramos 'mas grandes', un poco 'más madurxs'.
Creí que podía manejar las cosas, que haber aprendido rodeado de
personas LGBT, transfeministas, me daba la suficiente altura de mira
para poder ser justo y sensato. Nada más falso.
El
año pasado por asares de la vida nos vimos envueltos en hablar sobre
formar familia, ver si aquello podía ser permitido también para
nuestrxs cuerpxs: pero no resultó. El vacío de esos meses, la
culpa, la soledad e incomprensión de nuestros círculos (lxs Trans
no podemos pensar en familia era el mensaje) y la desorientación nos
llevó a manejar peor las cosas entre nosotrxs. Las discusiones
empeoraron, por pequeñas cosas. Ella usaba como arma contra mí la
infidelidad que había ejercido años atrás, entre mis dieciocho y
veinte años, como lesbiana en esa época. Yo entre culpas y
remordimientos quise demostrar que esta vez sí podía demostrarle
que no era una descripción mía sino sólo una decisión de aquella
difícil época que viví -de confusiones, baja autoestima, soledad y
desapego a mi mismx-. Yo le reprochaba su falta de tacto, sus pocas
demostraciones de cariño, su incapacidad para conversar y llegar a
acuerdos, su mala actitud hacia mí. Era un círculo que, a pesar de
mis creencias y anhelos, siguió repitiéndose hasta el final. Era
una relación enfermiza, todos lo sabíamos, ella, yo, nuestras
familias, nuestrxs amigxs, todxs. Sin embargo, entre nosotrxs nos
convencíamos le unx a le otrx de que las cosas podían cambiar, que
dependía de nosotrxs y de cuánto quisiéramos arreglar las cosas.
La última vez que recuerdo, del año pasado, que dijimos basta fue
un día que, debido a su actitud agresiva conmigo, de responderme de
malas maneras, de burlarse de lo que decía, de no oír, de no querer
dialogar nada de lo que intentaba conversar con ella, un día le dije
que se acababa y que no daba más, decidí terminar e irme; cuando
volví de la ducha para vestirme -y marchar- ella se había tomado
pastillas para dormir, situación que me transportó años atrás
cuando vivimos en Ovalle algunos meses y, bajo la misma situación
de yo marcharme cansadx de que no resultara, ella intentó suicidarse
con pastillas para dormir (cosa que, debo recalcar, tiempo antes
de aquello -el 2008 o 09', tal vez- un cumpleaños borracha volví de
noche a mi casa -nosotrxs nos habíamos separado ya- muy deprimida,
pues mi juventud fue una larga y amarga depresión, decidí tomarme
una sarta de pastillas mezcladas con vodka puro, cosa que -no pensé-
en ese estado vomitaría toda la noche frustrando mi deseo. Antes de
vomitar, claro, la llamé por teléfono para despedirme,
paradojicamente ella estaba en lo mismo, o eso me diría días
después. Cuento esto para contextualizar lo más transparente
posible toda una historia que soy incapaz de contar entera puesto que
fueron muchos años, pero dejar en claro que en ningún caso quedo
exentx de irracionalidad, ni depresiones, ni bajas de autoestima, ni
rechazo a mí mismx, sino muy por el contrario, incluso hoy analizo
que, sin haber estado dándome cuenta arrastro aún los males del
bajo amor propio, ¡incluso pensando lo contrario!);
al ver repetirse la escena le pregunté gritando que cuántas
pastillas se había tomado, y sólo me decía “qué?”, “ah?”,
“me siento rara”, mientras hacía cierto ademán por levantarse
de la cama lánguidamente, sin poder con sus brazos su propio peso
para poder incorporarse. A gritos le seguí preguntando (no sé cómo
ni el padre, ni la madre acudieron a la escena, ni se enteraron,
siendo una casa muy pequeña) ¡cuántas pastillas tomaste!
¡respóndeme! Hasta que, puso cara de enojo y me dijo basta, sólo
tomé dos pastillas, sólo tengo sueño, quiero dormir. Dicho ésto
tomé mis cosas y salí, sin embargo estaba la puerta con la traba
mal puesta, haciéndome devolver a buscar alguna herramienta del papá
para poder abrirla, ya que sólo con mis manos no podía. En eso ella
aparece aún con la actitud de letargo, y me observa luchar con la
puerta, me ayuda a abrirla, se pone a llorar y me abraza pidiéndome
disculpas, que nunca más sería pesada conmigo, que no quería hacer
eso, que se tomó las pastillas porque quería dormir solamente; le
recibo el abrazo y me marcho de todos modos diciéndole que por favor
se vaya a acostar ya que tenía esas pastillas en el cuerpo. Después
de eso hablamos por facebook, a la noche, o al otro día tal vez, no
lo recuerdo, pero sí que me dijo que no recordaba absolutamente nada
de todo lo que pasó, incluso la discusión. Ahí le recordé todo,
que ya no éramos pareja, y que si las ganas daban, el cuerpo y la
vida, podíamos llevar a cabo una amistad. Aún así nos seguimos
viendo, aún así seguimos llevando una especie de relación sin
nombre y no pactada, de compañía, besos y relaciones sexuales de
vez en cuando, hasta el día en que viajara de vuelta al Norte.
En
ese mismo período de tiempo, después del fallido intento de
familia, relación y comunicación, abandoné la Escuela de Teatro,
mi cabeza y mi cuerpo no pudieron con las exigencias necesarias para
continuar, abandoné y me sentí perdido; fue por un mensaje público
de facebook, alrededor de junio o julio, que mi amigo Steff me postea
que me vaya para Argentina, donde él vive, que podía darme una
habitación temporal; a lo que, asumiendo era una broma, le respondí
que sería genial, que si eso fuera verdad no lo dudaría y me iría
a estudiar Artes allá. Dicho ésto me escribe por interno y
conversamos la posibilidad de llevar a cabo la sugerencia, mi
sorpresa era infinita, sus palabras eran una luz que no había
brillado hacía muchos años para mí, imaginaba comenzar otra vida,
otro lugar, comenzar al fin mi sueño de recorrer otros caminos de
LatinoAmérica. Como insistimos con la conversa, anulando toda
posibilidad de broma, decidí moverme para tener todos los papeles
necesarios para llevar a cabo el viaje, conversando previamente con
mis padres los cuales apoyaron dicha idea -cuánto me alegro aún de
aquello-. Recuerdo que aún no terminaba con ella cuando me lo dijo
Steff, le pregunté qué pensaba al respecto, que si se podía yo sí
o sí me iría, recuerdo que se enojó, y recuerdo muy bien que le
insistí que lo pensara, que irse del lado de sus padres le haría
bien para crecer, que conocer otro país, otra experiencia y al fin
poder comenzar y terminar una carrera a sus 27 años le vendría muy
bien para poder independizarse, para poder hacer su vida y ser feliz,
que tal vez vivir la vida era lo que le faltaba para salir de sus
depresiones. Yo estaba entre la carrera Audiovisual o Artes Plásticas
mención dibujo, le dije que podía al fin estudiar Gastronomía, y
dijo que no, que estudiaría Artes Plásticas porque quería ser
ilustradora de cuentos infantiles, y al final entramos a la misma
carrera. Steff había aceptado recibirnos a ambos. Sin embargo, luego
del incidente de las pastillas para dormir, del caótico intento de
volver a ser pareja, conversé con ella de que no podíamos irnos
juntxs donde Steff, que entre los dos no iba a resultar nada bueno ni
sano para lxs dxs, incluso recuerdo que en aquel momento ella hablaba
de buscar psicólogo, de buscar ayuda con sus depresiones, que así
iba a mejorar todo. Pero al final nunca fue y a pesar de mi
insistencia no podía obligarla.
Una
de las amigas de Steff, Romi (quien me ayudó a orientarme en los
papeles migratorios y de la Facultad), necesitaba gente de confianza
para cuidar a los perritos y la casa Mai, su pareja, y de ella
mientras salían de vacaciones, así que hablé con Romi para
proponerle que durante Enero podía cuidar su casa mi ex pareja que
viajaba conmigo, y así ella tenía un mes para buscar dónde
alquilar alguna habitación de estudiantes, así ambas que eran de
confianza se ayudaban. Así fue. Pero ella no se movió del todo para
conseguir una habitación, sólo vio una en vivo que no le gustó el
trato de la chica por no recuerdo qué cosa, quedándose al final
alquilando una habitación de la casa de Romi y Mai.
Aclaración:
Su nombre es Yuvi, tiene 28 años, no sé por qué absurdo motivo he
estado evitando nombrarla, asumo que estoy muy dolido y enojado aún,
pero de suma importancia me es nombrar las cosas como son, y prosigo
la historia narrando con nombre, sólo un pronombre me parece una
falta de respeto de mi parte.
Durante
los siguientes meses Yuvi pasó la mayor parte de tiempo en casa de
Steff, quedándose en mi habitación, hasta llegar el punto de tener
que echarla, preguntándole que cuándo pensaba irse, que necesitaba
también pasar tiempo solx. Se marchaba enojada la mayor parte del
tiempo, pero luego volvía a quedarse otras dos semanas, volviendo a
preguntarle lo mismo, habiendo también días en que yo la invitaba a
quedarse pero diciéndole que no por días, sino por el día en que
la invitaba, pero poco a poco al preguntar de nuevo hasta cuándo
pensaba quedarse sólo decía “mañana”, sin irse. Esto antes y
después del desenlace que narraré a continuación.
Durante
el mes de enero, creo, antes de que llegaran Romi y Mai, creo que
fue, tuvimos un día hermoso, como esos días de cuando todo era
transparente entre nosotrxs y sólo cabía querernos. Ese día me
volví a sentir llenx de ella y dichosx, pensé que al fin todo se
había arreglado, que este día marcaba un hito a una nueva era (sí,
así, con ese ímpetu de exageración, fue tan lindo el día que
realmente creí en la magia); sin embargo, a la atardecer, luego de
hacer el amor de una manera tan tierna y linda, me dice que debe
decirme algo, que para continuar desde ya haciendo las cosas bien
tenía que decirme toda la verdad. Ahí mi cara ya era un cuadro de
Picasso. Me contó que el año pasado, mientras nosotrxs seguíamos
viéndonos y manteniendo relaciones, ella había tenido sexo con un
tipo con el que salió antes de que nosotrxs volviéramos, y que odia
por psicópata, del cual habla muy mal (y al cual yo odiaba, cabo
recalcar, no por lo que tuvieron sino por las cosas que me contó
ella de él, las faltas de respeto que le hizo a ella y a su familia,
infamias que decía no poder perdonar. Cosas que ahora, honestamente
no sé qué tan así fueron). Me sentí mareado, y ofendido, ni si
quiera recuerdo mucho qué ocurrió, sólo me recuerdo caminando solo
de vuelta a casa. Recuerdo que le pedí a Yuvi que se detuviera, que
si lo que buscó en su momento era al final vengarse de las
infidelidades que tuve a los diecinueve estaba bien, pero que no
quería seguir enterándome de más mentiras, y mas cosas, que por
favor dejara de buscarme, de insistir, que no quería ser pareja de
ella, que no quería volver a intentar nada, que de una vez parara
todo. Durante una semana no supe de ella, y lo pasé mal. Hasta que
volvió a insistir hablar, que no podía dejar que ese día que había
sido tan lindo terminara para siempre, yo estaba dolido, asustado, y
quería que todo fuera una broma, que despertaría al otro día y
todo sería como soñaba, me sentía en deuda con ella, que al fin
ella podía estar a mano con lo “del engaño” de años atrás,
que así podíamos estar iguales y anular lo sucedido. Unx es muy
imbécil de vez en cuando. Le dije que no volveríamos a ser pareja,
pero sí podíamos esforzarnos en ganar la confianza el unx del otrx,
pero quedaban prohibidas las mentiras, que ante todo comenzaríamos a
dialogar, que necesariamente había que trabajar la comunicación y
el respeto, que sólo así, con el tiempo, se vería si podíamos
algún día llegar a ser pareja nuevamente o sólo buenxs amigxs. Ese
día ella aceptó, y volvimos por un tiempo a conversar más
tranquilos de la vida, de la Facultad, etc.
En
Bellas Artes teníamos todas las materias juntxs, porque ella no hizo
sus trámites a tiempo entonces no figuraba en ninguna lista,
pudiendo elegir la que ella quisiera, recuerdo que le dije que fuera
a dibujo conmigo, y el resto de materias se metió ella a las que
estaba yo, preguntando en algunas ¿te molesta?, y yo respondiendo
“no”, a pesar de sentirme extraño por eso, sin saber si era
molestia o sólo 'un sentir raro', y sabiendo también que si le
decía aquello que sentía era una inminente discusión.
Durante
Febrero y el curso de ingreso ella hizo un par de amigxs, amigxs a
los cuales evitó posteriormente ver en vivo, prefiriendo sólo
hablar por facebook con ellxs o sólo uno, del cual me decía que no
quería ver porque se mareaba de escucharlo; sin embargo, prefería
cualquier círculo en el que me moviera (esto de siempre, jamás
conocí un amigo de ella, sin embargo ella sí a todos mis círculos),
diciéndome un día que así no tenía que ella hacer esfuerzo en
mantener nada, y que además sabía que si eran mis amigxs eran de
confianza, así le daba menos miedo, que no confiaba en la gente;
dijo esto debido a una discusión que tuve con ella sobre que era
necesario crear redes y tener amigxs, que ella tenía el deber con
ella misma de juntarse con su propio círculo, además de mí, además
de la casa, hacer amigxs con temas en común, ideas, lo que fuera,
que eso era una parte fundamental de sanarse y crecer.
Los
meses siguientes se resumen en eso: Facultad, Yuvi quedándose en mi
habitación incluso más de lo acordado, discutiendo por eso,
discutiendo porque iba a quedarse a casa pero me trataba mal, tenía
cara de enojada todo el día y respondía de malas maneras, que se
enojaba por todo, que no quería salir a pasear, etc, y ella diciendo
que no se daba cuenta, que qué quería, que no podía andar feliz
todo el día, y así 'dimes que te diretes'.
A
mediados de año decidí dejar la Facultad de Bellas Artes, y buscar
nuevo camino por otro lado, pues no me había gustado el sistema, ni
podía soportar los mini círculos que se formaban dentro, ni mi
ansiedad, ni mucho menos pude soportar pensar en cinco años haciendo
cosas que no pensé serían de ese modo tan esquemático. Abandoné,
y cuando le dije lo mismo estuvo de acuerdo, que no le gustaba, y
abandonó también.
Después
de ello teníamos más tiempo libre, yo comencé a ahondar en lo de
los tatuajes y hacer mis estudios personales al respecto. Nos
seguíamos viendo del mismo modo, quedándose en casa y discutiendo
de vez en cuando, pero fue leve en aquel tiempo. Comenzó a sentirse
disgustada y triste en donde estaba viviendo, insistiéndome en ello,
me preocupé y como pasaba el mayor tiempo en casa de Steff, decidí
preguntarle a Steff si me permitía un tiempo con ella en casa (cosa
que me advirtió que tuviera cuidado, que Yuvi le parecía simpática
pero que a él le preocupaba todo lo que le había contado antes. Ya
que cuando no fuimos ambos a vivir a su casa le conté los motivos
que tuve para vivir separadxs, los mismos que están escritos
arriba). Y así fue cómo terminamos viviendo juntos, de nuevo. Sin
embargo ahí acabó la buena onda, los enojos de su parte comenzaron
a empeorar, su actitud desganada, su apatía, pasaba enojada la mayor
parte del tiempo, diciendo que se ponía de mal humor porque estaba
sucio, porque olía a cigarro, porque sólo ella limpiaba, porque
habían papeles higiénicos míos por mi rinitis en el escritorio, y
yo me enojaba con ella porque no respetaba el orden que había dado
al espacio, dejando calzones colgando en la pared del baño,
toallitas protectoras en el lavamanos, ropa remojando olvidada en el
lavamanos, poco a poco también fui dejando de sentirme parte del
lugar (la habitación), y ella poco a poco fue ganando espacio, dejé
de discutir por su desorden y me sumé al mismo, dejé de tener las
ganas que tenía de mantener todo impecablemente limpio (testigos hay
de aquella loca obsesión que tuve), y dejé de hacer cualquier tipo
de comida y sólo a veces ayudaba con ello, pues la mayor parte del
tiempo tenía un reproche para decirme sobre cómo era la correcta
forma de cocinar -a mí me gusta mi comida, es comible, en serio, y
sabrosa-. Luego ya no tenía ningún lugar donde esconderme, sus
cosas estaban en el otro cuarto y la mayor parte del tiempo estaba
donde estuviera yo, si iba a la cama ella estaba ahí, si iba a la
otra habitación, allá. Para lograr un equilibrio armamos una pieza
en común, y la otra la dejé para el Atelier D'mon, el único
espacio donde iba a poder esconderme (y lo hice cuando lo
necesitaba), dibujar, escribir, o masturbarme si quería; sin embargo
sólo a veces tocaba la puerta, haciéndome sentir que tampoco ahí
tenía mi propio espacio. A pesar de ello aguanté, intentando
dialogar todo aquello que me molestaba, enunciando pausada y
tranquilamente lo que consideraba estaba mal, bajo la incomunicación,
al ver que me ignoraba, comenzaba a cambiar mi tono de voz, comenzaba
a exaltarme, volviendo a buscar otras palabras para repetir lo mismo,
de modo tal que pudiera entenderme, sin embargo -y como ella misma me
decía después-, si no quería conversar, no me escuchaba, y era un
monólogo al aire. Busqué todas las instancias que pude, le conversé
como amigo, como hermano, como familiar, y aún así no saqué nada.
Le conversé riendo, bromeado, le conversé llorando, le conversé
gritando, le conversé enojado, le conversé a oscuras, le conversé
de día, tarde y noche, y a todo parecía no escucharme, asentía,
decía comprender, juraba poner de su parte, y al instante siguiente
estaba exactamente igual, tratándome como si fuera una basura,
mirándome por debajo del hombro (es un poco más alta que yo, y en
esos momentos era como si a propósito se estirara, y me miraba hacia
abajo levantando su cabeza, dejando las pupilas mitad abajo). Las
veces que parecía volver en razón lloraba, y me pedía escuetas
disculpas -porque no pedía perdón, ni disculpas, decía que era
demasiado orgullosa para eso- diciendo que no sabía por qué era
así, que me amaba, que sabía que yo hacía las cosas para cuidarla,
que no quería hacerme daño, y entonces sus palabras me hacían
querer ayudarla con más fuerza, con más ganas, pensando que al fin
iba a llegar el día en que ella iba a poder ser diferente, que iba a
poder salvarse del orgullo, la soberbia, ser feliz, qué se yo, poder
vernos a la cara y sabernos transparentes. Pero ahí me estaba
equivocando yo, leyendo erróneamente esperanzas utópicas en vez de
la realidad, lo único que se leía de todo era que yo debía salir
de eso, que no era ni soy quién para salvar a nadie de sí mismx, no
sé si haya sido por oscuro orgullo u obstinación ciega, si me creí
algún tipo de ignorante salvador, pero realmente creí que si la
quería tenía que ayudarla, tenía que esforzarme para que ella
saliera de ese agujero en el que ha pasado demasiados años de su
vida. Sin embargo en ese agotador camino me olvidé completamente de
mí, de mis sentimientos, de mis dolores, de todo lo que esto me
estaba afectando. Me estaba volviendo loco de los nervios, pasaba la
mitad de mis días durmiendo, y el resto con un dolor en el pecho que
no se iba, como un huracán en la garganta que no sabía por qué
estaba allí, estaba cansado y ojeroso, sin ganas de salir, de ver a
nadie, me sentí débil y me enfermé muy seguido (incluso ahora
mismo lo estoy), no tenía ganas de dibujar, mucho menos de
escribir, ya no tomé más fotografías y dejé todo por lo que había
venido de lado, sólo por pensar que era mi deber ayudarla, por ser
la única mano que tenía ahora, y haber sido el culpable de
proponerle una nueva vida para ella fuera de Chile.
Como
inminentemente se venían los arreglos en casa de Steff y la mudanza
de todxs, acordamos con Yuvi buscar un departamento entre lxs dxs e
irnos a vivir juntxs, pagarlo a medias y así continuar con nuestros
estudios del próximo año, ella se había decidido por Gastronomía
y yo decidí retomar Teatro y entrar a una Escuela de Dibujo. Pero
las discusiones volvieron a tomar fuerza, de tal modo que el día en
que tocaba ir a ver el departamento ella no me hablaba, fui solo y
comencé a moverme por mí, ella había hablado con Fran y Ray de
dejar sus cosas en su casa antes de volver a Chile, y que a la vuelta
las sacaría para llevárselas a la habitación que alquilaría en
Buenos Aires, ya que su Escuela queda allí. De modo que estaba todo
dicho, cada quien se iba por su lado.
Pero
nuevamente insistió en que podían funcionar las cosas, que ella
podía poner de su parte, que en este tiempo había crecido y que
podía sobrellevar las cosas, que cambiaría su actitud y asumía que
todo este tiempo había sido así sólo porque estaba estresada,
estresada por los padres que le exigían demasiado, estresada por las
cucarachas, estresada porque no quería estar así a la deriva, que
tenía mucho miedo de irse sola a Buenos Aires, que podía viajar de
La Plata a Buenos Aires total sólo eran tres días a la semana las
clases. Dijo que no quería dejar sus cosas en casa de los chicxs
porque no confiaba, porque pensaba que lo hacían por interés, y que
prefería, si no me molestaba, dejarlas en mi departamento. Me negué
tanto como pude, pero al final, al ver que había realmente dejado de
discutir, que ya no estaba siendo dañina sino como debía ser
conmigo, me replanteé todo, juntxs arreglamos el departamento,
pintamos la habitación y adornamos como pudimos, como había gastado
todo mi dinero para lograr alquilar el departamento ella se estaba
haciendo cargo de alimentarnos, compró pinturas y cosas para el
departamento, viendo toda la dedicación que estaba poniendo, viendo
que el departamento es chiquito pero no tan chiquito como para no
compartirle con ella mis logros, decidí hacer tregua una vez más, y
abrirle las puertas para que viviera conmigo. Pensé que era prudente
hacer reglas básicas de convivencias, que me parecía loco tener que
decirlas, pero necesario sabiendo todas las cosas que ya habían
pasado. Las reglas eran sencillas: los problemas quedan fuera del
departamento, dentro sólo buena onda y cuidar el espacio y a
nosotrxs mismxs; respeto mutuo; adiós mala actitud y andar enojadx
todo el día porque no habían motivos, a pesar de todo somos jóvenes
afortunadxs; dividiríamos los quehaceres equitativamente cambiando
día por medio, un día unx el baño, le otrx cocinaba, y así;
prohibido decirle al otrx cómo hacer el almuerzo, aceptar y
agradecer la comida que le otrx con esfuerzo hacía; y los
computadores fuera de la habitación, si quería uno amanecerse lo
hacía fuera de la habitación para dejar dormir al otrx. Eran cosas,
a mi juicio, básicas. Ella estuvo de acuerdo e hicimos aquel trato.
También, conversamos que, a pesar de vivir juntxs, quedaba claro que
no éramos pareja, sino sólo personas que se amaban mutuamente y que
respetarían las vivencias del otrx, que debíamos con nosotrxs
mismxs sanarnos antes de pensar si podíamos o no formar algo
monógamo y serio, cada quien era libre de involucrarse físicamente
con quien quisiera, siempre y cuando nos cuidáramos para así
cuidarnos entre nosotrxs. Ella también estuvo de acuerdo, es más,
que le gustaba la idea.
El 5
de noviembre hicimos la mudanza. La mayor parte del tiempo estábamos
bien, parecía todo marchar al fin de buen modo, a excepción de que
ella continuaba la mayor parte del día como molesta, seria y lejana,
pero decidí pasar por alto aquello sin decir más nada, pues
entendía que faltaba poco para viajar a Chile y estaba preocupada
por sus padres; aún así buscaba formas de hacerla reír, o sacarle
sonrisas (como bailes, incoherencias, hablar inventando voces,
abrazarla, y darle ánimos).
El
pasado martes 11 de noviembre decidimos hacer un día de “pecado”,
como le decíamos en broma, y salirnos completamente aquel día del
proceso al veganismo; fuimos a comer helado, y a la tarde comimos
pizza. Esa noche ella se enfermó del estómago, puesto que la leche
le hace mal, lo sabía de antes en todo caso, y estuvo tomando
pastillas para el dolor de estómago todo el día siguiente. Ese día
debíamos ir a averiguar los precios del pasaje en bus a Chile y ella
debía llamar a sus padres, yo me había amanecido dibujando y
escribiendo para volver a poner en orden mis horarios de sueño; en
la mañana le llevé un té para la cama, para que se sintiera mejor
y pudiéramos salir a hacer lo que debíamos. Luego de pasear por La
Plata, hablar ella con sus padres, e ir a un cybercafé para estar en
internet, volvimos a casa. Le dije que cocinaría arroz blanco porque
aún le dolía el estómago, le dije que le echaría un ajito y
orégano, porque sabía que el orégano es bueno para el dolor de
estómago, y el ajo siempre es bueno. Cuando inicié a sofreír con
poco aceite el ajo, decidí echarle un poquito de comino para el
sabor, sin embargo había olvidado poner a hervir el agua, así que
dejé a un lado la olla mientras ponía a hervir agua, como se demora
aproveché de ir al baño. Apenas vuelvo a la cocina ella estaba de
pie frente a mí enojada y me pregunta “le echaste comino al
arroz?”, sí, le dije, a lo que de inmediato me responde “¡yo no
voy a comer eso!”, de inmediato me molesté y le pregunté “por
qué? Es porque le eché un poco de comino?!”, “no, yo no voy a
comer eso no más”, dijo y me molesté más. Recuerdo que tomé la
olla para lavar los ajos y sacarle el comino, y ella comenzó a decir
“pero para qué haces eso, ya lo hiciste ya, déjalo así, si de
todas formas no voy a comerlo”, aquello me enojó aún más y le
dije que era una desagradecida, “¡y tampoco hago niuna weá!”
dije yéndome a la habitación enojado, tendiéndome en la cama; acto
seguido ella se acostó a mi lado quedándose dormida. Como el hambre
fue mayor me levanté y terminé de cocinar el arroz de la discordia
pero, como no iba a comerlo de todas formas, le eché morrón y un
poco de más aceite. Almorcé solo esa tarde (era tarde), luego de
ello, me fui a acostar. Al día siguiente me desperté aún molesto,
me puse de pie temprano y comencé a lavar mi ropa a mano. Cuando
ella despertó, fue al baño y con toalla fue donde estaba lavando y
me preguntó si seguía enojado, sí, le dije. Por qué, me preguntó
y respondí que era obvio por qué estaba enojado. Me dijo:
-Y
qué sacas enojándote?
-Eso
me vas a decir solamente? No te parece sensato que me enoje por lo de
ayer?
-No
quería comer no más
-No
es por si querías o no comer que me enojé, sino el modo en que me
dijiste lo del comino, una hora antes te estabas fumando un
cigarrillo y después me tratabas mal porque le eché un poco de
comino al arroz que estaba preparando para ti sin ninguna mala
intención?
-Pero
no viste que no terminé de fumármelo y lo tiré al piso porque me
dolió el estómago?!
-Y?
No justifica tu trato hacia mí, Yuvissa, estoy cansado de tu actitud
de mierda hacia mí, siento que no es justo, que no me lo merezco.
-Me
asusté no más po', me dijiste que sólo le echarías ajo y orégano,
cuando vi el camino me dio rabia porque el comino irrita el estómago.
-Y
yo no sabía eso! Pudiste haberme dicho de buena manera y volvía a
hacerlo sin comino!
-Me
asusté no más po'!
-Entiende
que eso no justifica, estás acostumbrada a tratarme mal, no te
importa cómo dices las cosas, no es justo que me caliente la cabeza
buscando formas de decirte las cosas y a ti nunca te importe si me
haces mal o no!
-Pero
qué he hecho?
-Yuvi,
ya te respondí eso, y es lo mismo de siempre, tu actitud es el
problema, siempre enojada, siempre molesta, siempre tratando mal, te
importa una mierda si hieres o no al otro!
-Ah
y cuando tú me contestas mal?!
-Yuvissa,
basta, nunca es porque sí, todas las veces que te he contestado mal
es porque antes me has tratado como la mierda! Entiende que si me
respetaras un poquito no habrían discusiones!
-Pero
qué he hecho?! Qué quieres?!
-Yuvissa,
lo único que te estoy pidiendo es una norma básica de convivencia,
más en un espacio tan chiquito como este! Y es respeto!
-Pero
qué quieres po'! Qué ande como tonta con una sonrisa todo el día?!
Porque si es eso no puedo! Tengo cosas en qué pensar, tengo mis
problemas también, no puedo andar riéndome como tonta todo el día!
-No
te estoy diciendo eso, Yuvi, no te pido una sonrisa de loca todo el
día, sólo no estar amargada, no contestarme mal! Yo también tengo
cosas en qué pensar, también tengo mis problemas, pero no me
desquito contigo, entiende que yo no soy tu pushing', si quieres
descargarte anda y cómprate uno y te desquitas con eso, pero conmigo
no! No me lo merezco! Lo que más rabia me da es que te desquites
conmigo como si fuera tu enemigo! Acaso no ves cuánto me he
esforzado para que estés bien? Pasé por en cima de mí, te he
abierto las puertas de todas las cosas que he tenido, y aún así me
tratas como la mierda, no te parece injusto?! Incluso aún cuando
habíamos quedado en alquilar juntos y tuve que moverme solo y pagar
todo solo, acepté después que viviéramos juntos y que ayudaras con
las próximas cuotas!
-¡Ah,
pero te dije que si querías te pagaba la mitad!
-¿¡Cómo
te iba a decir que sí, ya págame cuatro mil quinientos pesos, cómo
se te ocurre que te iba a decir eso!? Tus viejos no están para eso,
y ya fue, entiende que...
-Pero
lo estás sacando en cara!
-No
te lo estoy sacando en cara, Yuvissa, quiero que entiendas de una
maldita vez, que veas lo que uno hace por ti y que tú no ves, y que
lo único que te he pedido a cambio es que me respetes! Que dejes de
andar con esa actitud de mierda hacia mí!
-Ya
pero qué te he hecho, ah?! Qué te hice?
-No...
ya, basta, basta, ya te lo dije, si no te das cuenta ya es tu
problema.
-Pero
qué te hice po', no me doy cuenta!
-No
wn, basta, anda a bañarte y lo piensas.
-No
po', dime qué te hice! Mira que me he esforzado en comprar pan, de
tener lentejas porque dijiste que tenías ganas de comer lentejas, de
que no falte nada!
-Y
quién está hablando de eso?! Yuvi, eso lo veo, y está bien, yo
también lo he hecho cada vez que he podido, entiende que el problema
no es eso, Yuvi, te lo he dicho millones de veces, podrías no
aportar con ni un grano de arroz, pero si tu actitud fuera diferente,
si me respetaras, nos llevaríamos bien igual, no es ese el problema,
sino tu actitud sin respeto!
-Ah
pero es como si tú quisieras cambiarme entera!
-Qué?!
Tanto te cuesta, Yuvissa, respetarme??? Tanto te cuesta algo tan
básico como respetarme? No te parece que me merezco eso al menos??
-Pero
qué te hice!
-No,
ya, suficiente, basta, ya te lo dije, no te voy a estar repitiendo lo
mismo! Mira, anda a bañarte y lo piensas, es tu proceso ese, no el
mío, yo ya te he dicho absolutamente todo muchas veces, no es
primera vez que hablamos esto, así que por favor, ve a bañarte!
-dije y volví a mirar la ropa que seguía lavando-.
-Pero
qué te he hecho po'!
-Yuvisa,
ya! Anda a ducharte, esta conversación se acabó, no quiero seguir
hablando!
-Pero
qué te hice po!!!
-Yuvi,
por favor anda a bañarte, esta conversación acabó acá!!!
Ahí
yo ya estaba realmente enojadx. Ella dio media vuelta y mientras
caminaba dándome la espalda hacia la habitación dijo “bueno, tú
sabes cuál es la solución”, a lo que enfurecí.
-Qué?!!
-(silencio)
-Qué
Yuvissa?! Qué dijiste?!
-(Silencio)
-Yuvissa
wn, no empecemos, qué weá dijiste?! -dije mientras ella se volvía
a poner frente a mí-
-Que
tú sabes cuál es la solución.
-Solución
de qué?! De qué mierda me estás hablando!
-Ah
no sé po', piénsalo, ese es tu problema, no el mío.
-Solución
de qué, Yuvissa!
-Piénsalo
po', tú me dijiste lo mismo.
-No
te atrevas ni a comparar, Yuvissa, yo te dije absolutamente todo, que
tú no quieras entender lo que te digo es una cosa, pero salirme con
esta mierda es otra!! Por qué chucha te cuesta tanto respetarme
wn!!!
Y
ahí fue cuando se puso a reír, literal, no una sonrisa, sino risa,
burlándose. Me quedé mirándola y apretando los dientes, la cabeza,
todo, me sentí nublado. A lo que ella volvió a repetir.
-Tú
sabes cuál es la solución.
-Wn
solución a qué chucha wn!!! Di las weás' como son!!!
-Tú
sabí no más po'-. Creo que fue lo último que dijo entrando al
baño, y al verla que me dejaba así de pie hablando solo, habiéndose
reído, burlándose de todas las palabras, los hechos, las cosas, las
millones de conversaciones pasadas, mi tiempo, mi esfuerzo, me entró
una ira que jamás había sentido y un odio infinito hacia ella, no
sé cómo de un paso estaba detrás de ella con mi mano empuñada
dándole un golpe con la parte contraria del pulgar en el omóplato
-lugar que alcancé a racionalizar no duele tanto como la cabeza o la
columna-, y una vez dado el golpe sabía que todo se había ido a la
mierda, no podía detener mi rabia, la empujé hacia la pared
gritando ¿¡es esto lo que buscabas!? ¡¿Es esto lo que querías?!!
¡¡¿¿AH??!!, y le tiré el pelo para que me mirara a la cara, y
grité ¡¡¡mira en el monstruo en que me estoy convirtiendo!!!
¡¡¡¿Esto querías?!!! ¡¡¡¿Tan difícil era, por la chucha,
respetarme wn?!!!, dije mientras golpeaba tres veces la pared con mi
mano derecha empuñada, como quien golpea un gran portón para ser
atendido. Luego de eso salí temblando del baño, miré mis manos
apoyadas en el lavaplatos que temblaban, entré a la habitación, me
saqué el pijama poniéndome ropa y salí a la calle. No recuerdo
cómo llegué a Plaza Rocha, pero entré al Locutorio.
Estaba
devastado, sentía que luego de eso todas mis palabras, todas mis
luchas, todo lo que había soñado se iba a la mierda, que esto me
transformaba inmediatamente en uno de los machotes golpea mujeres que
odio, me había transformado en lo que más odiaba, venían frases a
mí de machete al machote, y me imaginaba viviendo mi vida para
siempre destinado a este karma. A mi llamado respondió Steff, y nos
juntamos a conversar, él recibió mi silencioso llanto atragantado y
mi desesperación. Supo orientarme mejor, y hacerme entender puntos
de vista que no veía, así mismo también reforzaron aquello y
ayudaron a ver otros más Billy, Cris y AniLú. Sin ustedes
seguramente me habría vuelto loco con todo esto, soy muy afortunado
de que estuvieran ese día para darme sus palabras, su visión, su
cariño.
Y
acá van las conclusiones que he sacado al respecto: al contrario de
como me dijeron algunas personas, yo no lo veía venir, realmente
pensé, sentí y puse de mi parte para que las cosas fueran
diferentes, pero claro, cuando tenemos muy de cerca las cosas no
vemos, cuando estamos muy metidos en un agujero no sabemos qué tan
profundo estamos; jamás pensé que llegaría a ese extremo, pero soy
una persona que tiene límites también, no supe ver a tiempo, ni se
dio la conversación como para poder huir de la situación a tiempo;
sobretodo ella continuó hasta llevar todo al extremo, ella me conoce
demasiado, y sabe que si sobrepaso mi límite me dan crisis de ira
donde hasta ese día sólo me había golpeado a mí mismx, o caído
al suelo convulsionando de impotencia y frustración, ella lo sabía
y también cientos de veces lo había conversado con ella, pidiéndole
por favor que me ayudara a no llevar demasiado lejos las cosas,
porque cuando sobrepaso mi límite no sé cómo sobrellevarlo,
volcando toda la ira hacia mí mismx y que no quería volver a sentir
eso, ni golpearme, ni dañarme; creía que con las conversaciones
podían haber cambios, creía que dialogando podíamos algún día
llegar a un acuerdo real y mantenerlo, creía que como ella decía
quererme también iba a cuidarme de no llegar a esas instancias,
creía que se podía, pero me equivoqué.
La
violencia no es sólo física, también es psicológica, pero la
psicológica es más difícil de detectar, y aún más difícil de
denunciar, o pedir ayuda ¡porque muchas veces ni unx mismx lo ve!
Pues unx no cree que es capaz de recibir violencia de quienes dicen
amarle, por ende busca insensatas formas de justificar lo que duele.
Jamás
quise creerles a las personas que me dijeron que ella me estaba
dañando a propósito, pero ahora recuerdo con mucho dolor las veces
en que ella confesó que le gustaba hacerme enojar, como le gustaba
hacer enojar a su madre puesto que así se sentía más querida. Mi
reacción fue el resultado de la ceguera, de venir aguantando años
de violencia, justificándola siempre, siendo conmigo mismx violentx
por culpas falsas que ella se encargaba consciente o no de mantener
en mí.
No
soy un machote, no doy ni para machotito, no soy machista, ni soy
hombre. Si no fuera Trans y estuviese aún en cuerpo leído
socialmente como mujer y hubiese reaccionado así ante un hombre, ¿me
hubiese sentido tan culpable? ¿Habría un amigo quitando su saludo
de mí, o haberme tratado de “golpeador”? ¿O habría comprendido
que aquel límite también era defenderme? No justifico la violencia,
claro que no, pero no soy más que otro humano con sentimientos,
emociones e instintos como muchxs, racionalizo la mayoría de los
instintos como la mayor parte de la gente, pero así también tengo
impulsos irracionales en situaciones límites como muchxs también.
¿Y
si siendo tal como soy hubiese golpeado a un hombre? Seguramente no
sería tema, ni hubiese sentido tal grado de culpa. ¿Qué quiere
decir también esto? ¿Por qué ella se vuelve la víctima de “mis
maltratos” sólo por el hecho de seguir definiéndose mujer? ¿Y si
hubiese sido ella la que hubiese explotado y haberme golpeado? ¿Hasta
qué punto se sigue poniendo la imagen de “la mujer” como
indefensa, como alguien que debe ser rescatada? Yuvi no es indefensa,
y si hubiera querido me hubiese golpeado de vuelta, no soy ni tengo
cómo ejercer poder sobre ella, ni peso ni tamaño tampoco, y en
cuanto a fuerza tampoco; Yuvi no es indefensa que deba ser rescatada,
¿rescatada de qué? ¿de mí? ¿o de ella misma? Como yo debo ser
rescatadx de mí mismx, pero por mí mismx también. No soy un
sexista al que se le pueda apuntar como golpeador, sí quizá se me
pueda apuntar como imbésil, ciegx, como incrédulx y confiadx.
Ser
una persona inmadura me jugó en contra, pero era un aprendizaje que
no tenía, que no podía entender de quienes me decían cosas,
preferí creer en Yuvi y sus palabras, pero mi irresponsabilidad con
eso me llevó a dañarme a mí mismx. Y comprendo que esto, si es que
lo estaba realmente buscando, era “la mejor jugada” para
destruirme, porque era algo sagrado para mí, no ir jamás a los
golpes, con ningún cuerpo, a menos que tenga que defenderme, y
habiendo ocurrido, claramente iba a sentir que ya no podía jamás
volver al Artivismo, ni sentirme ser humano, y con eso terminar de
destruir lo último de autoestima que podría quedarme.
Me
arrepiento mucho de haber permitido que todo llegara tan lejos, me
arrepiento mucho de haber perdido tanto tiempo en algo que sólo
llevó todo a la mierda.
Hago
esto público como demanda a la transparencia, es todo tal cual como
recuerdo.
Pido
disculpas públicas a Yuvissa por haber reaccionado de ese modo y
haberte pegado, independiente a todo lo que venía sucediendo jamás
planeé ni jamás quise dañarte de ningún modo.
Asumo
mis actos de irresponsabilidad abierto a este nuevo y fuerte
aprendizaje; pero no quiero amedrentarme por esto, ni quiero dejar de
luchar en lo que creo, ni que me llamen hipócrita, mucho menos
golpeador; y lo más importante, jamás volveré, luego de esto, a
dar por hecho nada, el análisis se debe aumentar y obtener
diferentes puntos de vista antes de tener una opinión o emitir
juicio; como también saber decir Adiós a la primera obvia señal de
venidero caos.
Atte.
Damian
San Martín
2 comentarios :
En el reconocimiento el error esta el aprendizaje... Fuerza hijX mio... te espero en Iquique, en stgo o en donde la vida nos logre reencontrar... besos, sigues siendo mi idolo
:(
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