lunes, 23 de febrero de 2015

Breve contextualización

Dieciséis días hace que llegué de vuelta a La Plata. Intento retomar mi bitácora como antaño. He deambulado todo tipo de emociones desde aquel Noviembre de las desgracias y he tenido tiempo suficiente para empaparme de ellas. Aún mantengo un nudo frecuente, una desdicha que difumino con vivencias que añoro, vivencias que sin planear revolucionan mis días. Durante enero una carretera fue un ensueño, junto a mi mejor amiga de la adolescencia -y de la vida, una hermana-, los colores del ácido no se comparan con nada, fue el momento preciso. Aquellas personas que cruzamos en el camino, su buena onda y ese pareciera que los conociera de siempre hicieron a mi mente cuestionar las deshonras del miedo, cuánto nos privamos por miedo... cuánta gente hemos dejado pasar por dichoso monstruo. Disfruté de amigos que jamás dudé de ellos, haya sido mucho o poco, fue perfecto. También perdí gente que sin pensarlo dos veces me increpó de mala gente, como si estar en la mierda fuera motivo suficiente para poner sus pies sobre mi cráneo. Todo me pareció perfecto. Viví más que nunca a un padre que soñé siempre, éste nuevo más humano, más amigo. No me pareció, fue perfecto.
Una casa Okupa me mostraba los posibles caminos de los ideales que uno escoja, una gata de ojos grandes me dijo bienvenido y una nota en la pared me sacó una sonrisa infinita. Luego lo demás fue purificarme en el mar, pensando en aquellas charlas con Carol y sus consejos, los cuales poco o nada he seguido, pero sí sus palabras, algo cambió en mí con su buena onda. El mar siempre parece traerme maravillas nuevas, y las recibo dichoso. Tengo la sensación del viento pegada en la carne, y una pausa comenzó a crecer en mí. Siempre en buena compañía, y buenas historias.

Me veo al espejo estos días y veo al fin otro, tanto que anhelé serlo... Al fin una mueca noto distinta, los ojos son los de uno diferente, el cabello que mi padre acompañó a cortarme, el escaso pero ahora grueso vello que aparece en mi barbilla, bigotes de quinceañero. Siento el vigor en mis manos de veinticinco años, al fin, y he dejado de notarme el cabello blanco, párpados caídos y dificultad al andar. El renacer me trajo de vuelta mi edad, y con ella un rumbo nuevo. Tantos años que viví de anciano, ¿cómo se empieza ahora? ¿Qué traen consigo las aventuras de los veinte? Se me escapa una sonrisa, y disfruto cómo la piel se tensa.

La partida fue sin sobresaltos. Todo rápido para que nada alcance a doler. Recuerdo el abrazo apretado de mi viejo y las risas desde la ventana. La cordillera abrazándome el alma, y el resto a párpados cerrados para apresurar el tiempo. Estuve varado en Mendoza desde las dos y media de la tarde, mientras granizó, llovió y sopló viento de huracán -que no fue-, hasta las nueve y algo de la noche. Andesmar debía llegar a eso de las seis, pero precisamente aquella tarde hubo un paro gremial. Nada supimos después, sólo queríamos llegar a casa. Y qué curioso que ahora casa sea donde repose el cuerpo y se sienta bien.
La llegada siempre es un gusto en el alma, donde sea que uno llegue -menos al Hospital-, y la magia de mis amigos realmente lo puede todo. Una fiesta constante sentí nuevamente al abrazarlos acá. Hoy disfruto las maravillas de la tecnología y llevo pequeños viajes junto a mi madre, a quien envío fotografías de lugares que ame.

Llevo cuatro días en casa de Steff, cuidando a nuestros amigos gatos, quienes no molestan pero siento cómo extrañan a los demás. Yo también extraño a los demás. He permanecido encerrado estos días, con excepción del sábado que fui donde Rosario, genial chica que conocí en aquel período breve de Bellas Artes. La fiesta estuvo buena, en mis ires y venires de sábado compré un melón y un vino, un poco de mala patria como dirían algunos, un poco de familiar diría yo. A todos les gustó. De esa noche guardo el recuerdo de un abrazo fuerte y de unos ojos que no pude entender. Nada entiendo hoy en día de relaciones humanas. Nada. Sólo sé, ahora, que quiero retomar todo aquello que por largo tiempo dejé.



No hay comentarios :